Los orígenes

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La procesión del Corpus

El inicio de la procesión del Corpus en Cervera se sitúa a finales del siglo XIV. Las primeras noticias que encontramos de la celebración de la procesión son del año 1395. En 1398 se nos da noticia de entremeses y de la ordenación de la procesión.

De los años 1426 y 1429 conservamos ordenanzas extensas sobre el pregón y el orden de la procesión.

Los primeros diables (1426)

Las primeras noticias de diables en Cervera, uno de los primeros referentes escritos del Principado de Cataluña, las encontramos en la ordenación de la procesión de Corpus del año 1426, publicadas en edición de bibliófilo por Faust de Dalmases, “Ceremonial statuït per los honorables pahers de la insigne vila de Cervera per rahó de la festa e professó del cors de Jhu. Xpt. en l’any M.CCCC.XXVI”:

Los entremeses:

>> Primo vagen lo joch de luciffer e los diables fahent lur Joch. Aprés vagen los trompadors e la tamor. En aprés vage la Senyera de la vila, la qual porte en Bernat Armengou, prevera, ab un cavall ben aparellat. Aprés lo ball de les spases. En aprés vagen los Jochs que la Confraria del Sant sperit fa, los lauradors, la caterva, Geremies profeta e lo drach. En aprés vagen los Jochs que la Confraria de sant Johan fa, la àguila e sant Johan. En aprés vagen los Jochs que la Confraria de sant Francesch e de la sancta Trinitat fa. En aprés…>>

Los castillos de entremeses (1439–1461)

Entre 1439 y 1461 hay constancia de gastos para montar castillos de entremeses:

En 1439, un entremés que no podemos precisar, pero en el que están representados el cielo y el infierno, y en el que intervienen el ángel Querubín y demonios.

En el año 1455, el entremés del Juicio Final (con representación del cielo y del infierno en el castillo o en castillos separados).

En el año 1461, un entremés en el que participan un rey y un diablo.

Los ángeles y demonios son personajes adaptables a muchos entremeses. Cabe destacar la existencia de alas de ángeles y de alas de demonios, bien diferenciadas en el inventario de la Confraria de Sant Joan del año 1487.

Siglos XVI–XVIII: la desaparición

En la primera mitad del siglo XVI desaparecen los entremeses de la procesión, y algunos de sus elementos más populares (el águila de Sant Joan, el dragón, los caballos cotoners) se integran en ella como simples figuraciones.

También durante la primera mitad del siglo XVI el Consejo de la villa empieza a pagar ayudas a determinadas cofradías para que se hagan cargo de algunas figuraciones y las lleven a la procesión de Corpus. La primera es el águila de la cofradía de Sant Joan. Es el caso de 1534, cuando encontramos el pago de cinco sueldos al maestro Balaguer porque “dansà l’àguila davant la custòdia anant a la professó”. La segunda en importancia es el dragón, propiedad del pintor Pere Alegret en un primer momento. Se trata ya de un dragón separado de los personajes de los entremeses y con la actividad básica de ir echando fuego por la boca; por eso irá acompañado de un hombre encargado de colocar y encender los fuegos griegos.

Con el Decreto de Nueva Planta (1716) y la prohibición de las manifestaciones populares, los diables y el conjunto de la fauna fantástica estuvieron sin trabajo durante una buena temporada.

Cabe destacar la real cédula de Carlos IV del día 21 de julio del año 1780, donde manda “que en ninguna iglésia de estos reynos, sea cathedral, parroquial o regular, haya en adelante danzas ni gigantones, sinó que cese del todo esta práctica en las procesiones y demás funciones eclesiásticas como por conveniente a la gravedad y decoro que en ellas se requiere”.

Esto no comportó su desaparición, ya que la tradición, con un peso muy fuerte, los hizo figurar en grabados y aleluyas, así como en muchas representaciones pictóricas (especialmente hasta el siglo XIX).

El siglo XIX

En el siglo XIX, las figuraciones de animales (águila, dragón) y de gigantes y caballitos se utilizarán también en las entradas reales o recibimientos a grandes personajes, como en el caso de las fiestas celebradas en Cervera por el juramento de la infanta María Isabel Luisa, en 1833.

El retorno de los diables (1983)

Más recientemente, los antecedentes más próximos datan de 1983, con la aparición de la Confraria d’Animació “La Matraca”, colla pionera que se convirtió en impulsora de la reconocida fiesta del Aquelarre. (Parte del material de este grupo es el que utilizó la colla actual para poder empezar a hacer sus correfocs. Actualmente algunos elementos del bestiario, como la cuca Matraca y La Polla, todavía salen en los actos principales en que los Carranquers actúan en Cervera.)

Con la desaparición de La Matraca, el Aquelarre deja de tener colla de diables propia. Serán demonios de otros lugares (l’Arboç, el Vendrell…) los que se harán responsables del fuego en distintas ediciones. Así será hasta el año 1995, cuando los Carranquers ya asumen la organización del fuego en la fiesta.

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